
Wonka no. Wonka se ha quedado mirando, a ver si la señorita del cuadro se estiraba un poco y le tiraba un cacahuete, o un trozo de chocolate (sin azúcar) o un gajo de naranja o lo que fuera.
Yo en principio me he asustado, porque pensaba que en mi casa ocurría algún fenómeno paranormal wrawro wrawro, pero luego, recuperadas las facultades psicomotrices, he podido subir las escaleras y he decidido documentarme en internet, y ya me he quedado tranquila.
Porque por lo visto, los cuadros han aprendido a hablar. Si es que... Sólo a nosotros, en una época en la que los chupetes de los bebés vienen ya con bluetooth incorporado, se nos ocurre asombrarnos de que los cuadros de la casa se pongan a hablarnos!
1 comentario:
Tienes que devolverme la cachimba. Te está afectando tenerla.
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