28/4/09

¿Casualidad o Causalidad?

Ayer, en un rapto de vitalidad primaveral, preparamos los macutos en un pis pás, y siendo razonablemente temprano, nos montamos en el coche y tiramos para el gimnasio, mientras nuestros músculos se iban preparando para una dura sesión de hora y media de pesas, al son de la música del coche (Garbage sonaba).

Y cuando llegamos al gimnasio no había luz ni personal (sólo tres pobres recepcionistas que explicaban lo que ya se veía: que no había luz).

Así que evaluamos nuestras posibilidades: ¿Nos vamos de compras, nos vamos a abituallarnos de alimentos, nos vamos de bares, nos dedicamos a hacer música o a pintar en casa...?

Yo tenía dolor de cabeza gordo por sobredosis de aguarrás inhalada porque me había llevado la mañana pintando, así que se me apetecía tomar el aire.

"¿Por qué no nos vamos a hacer ejercicio con los perros?" -dicho y hecho, soltamos los macutos, nos calzamos las gafas de sol y los mp3, les pusimos las correas a los perros y a la calle!

Y entonces una señora que iba fumando en su coche frenó, bajó la ventanilla, nos llamó, nos echó el humo en la cara y yo, muy mosqueada, me quité los auriculares para ver qué quería.

Señora-Humo: Vosotros que tenéis perros, ¿no sabréis de quién es éste, que me lo acabo de encontrar? -se baja del coche y procede a abrir el maletero. Wonka y Fito fisgan dentro. Nosotros también.
Mal: Uuuuuuy, qué cosa más boniiiiitaaaaaa, y qué chiquitiiiiitoooo...
Señorahumo: Sí, es un cachorrito, y me lo he encontrado perdido por ahí por mi urbanización, y si no le encuentro el dueño me lo llevo a la protectora, ¿sabéis de quién puede ser?
Mal: Ni idea, pero no te lo lleves, nos lo quedamos hasta que aparezca el dueño, ¿verdad, Mickey? Uuuuuuyyyyy, qué bonito esssssss...
Mickey (al perrín): ... ¿Picwick?
Perrín: Mira a Mickey con ojitos de cachorro lindo.
Mickey: Hmmm... Creo que es Picwick, el cachorro de unos amigos nuestros. Viven aquí al lado, podemos ir a llevárselo en un segundo.
Señora-Humo: Vale, venga, sube y me llevas -me mira de arriba abajo-. ¿Y contigo qué hacemos?
Mal: Tranquila, que yo voy andando con éstos dos. Que está aquí al lado de verdad...

Se piraron en el coche con el perrín lindo asomando la cabecita por el cristal de atrás, y yo me fui trotando con estos dos, que se pararon mil veces para mear (gota-a-gota) en cada plantita que asoma.

Cuando lleguamos el cuadro era pa verlo: La Señora Humo con el cachorrito en brazos, sujetándolo con fuerza para que no se le escurriera. El perrín alargando el cuello y estirando las patas para escurrirse. Y Mickey... Intentando calmar a una madre-dálmata enfurecida que ladraba y enseñaba dientes y patas desde el otro lado de la verja.

Señora-Humo: Evidentemente y tras ver la reacción de la madre, éste es quien decíais.
Mickey: No hay nadie en la casa.
Señora-Humo: ¿Y ahora qué hacemos?
Mal: Mételo por la verja.
Señora-Humo: No cabe.
Mal: Sí cabe.
Señora-Humo: Que no cabe.
Mal: El Fito cabe, y si el Fito cabe, Picwick va sobrado, además, se habrá escapado por ahí, ¿no?

La Señora-Humo me miró como apuntándome un tanto mental, y procedió a meter a Pickwick por un hueco en la verja, cosa difícil pues a la vez tenía que esquivar a mamá-parezcolaReinaAlien-dálmata.

En cuanto lo metió se asomó -Qué.Cosa.Más.Linda- y procedió a sacar las patas y medio cuerpo fuera, mirando hacia donde Wonka y Fito, que sólo tenían ojos para la dálmata.

Señora-Humo: Se va a escapar otra vez!

Habríamos llamado a Héctor o Jacqueline, pero no teníamos móvil (sólo mp3), así que íbamos a volver a casa a buscar el móvil cuando apareció una señora que trabaja en casa de Héctor, hecha un mar de nervios. Nos explicó que la hija de Héctor se había llevado a Pickwick a casa de su madre y que allí (en territorio desconocido) se le había escapado y que andaban todos desperdigados buscándolo como desesperados.

Así que nos fuimos. En el camino encontramos a un niño con cara de agobio, pedaleando desesperado en su bici.

Mal: ¿Tú no eres el hijo de Jacqueline?
Niño: Sí!
Mal: Pickwick ya está en casa.
Niño: Uf! Gracias! -y se fue pedaleando a su casa.

Seguimos nuestro camino, yo ya a toda leche con el mp3 puesto a todo volumen, y de repente me doy cuenta de que Mickey no está. Me doy la vuelta y me lo veo a 50 metros, hablando con un coche parado. Pallá que me voy corriendo. Eran Héctor, su hija y un amigo.

Héctor: Ay, que se nos había perdido el Picwick, qué preocupación, el pobre en barrio desconocido...
Mickey: Menos mal que nos hemos encontrado nosotros con la Señora-Humo, que si no se lo lleva a la protectora.
Mal (para ella): Nono, yo me lo pensaba quedar... Qué lindo esssss....
Héctor: Ahora tenemos que encontrar a uno de los niños de Jacqueline, que está buscando al perrito también.
Mal: ¿Iba en bici, no?
Héctor: Sí...
Mal: Ya lo hemos mandao pa casa...
Héctor: Uf! Menos mal! Pues vamos a llamar a Jacqueline, que todavía no sabe que ha aparecido el Picwick y está la pobre...

Observación: Pero qué bonito que se ha puesto el Picwick! De cachorrito-ito era encantador, pero ahora...

Y ahí acaba la aventura perruna del día.

Si no se llega a ir la luz en el gimnasio... Y es la primera vez que se va desde que lo abrieron...

22/4/09

No sólo los perrines meten la pata

Las personas humanas femeninas con la licenciatura de "madre" también.

Mesplico:

Parte de antesdeayer y ayer Mickey estuvo de viaje fuera. Y nos quedamos en la casa estos dos y yo.

La última vez que Mickey se fue de viaje, a las seis de la tarde (cuando Mickey suele volver a casa) los perrines me miraban con cara rara que se parecía a esto: ?. A eso de las siete, y hasta las ocho y pico, se la pasaron husmeando toda la casa (incluido el vestidor y rincones varios) buscando a Mickey. A eso de las nueve se resignaron, resoplaron y se tumbaron fastidiados.

Esta vez (la de ayer y antesdeayer), parecían más resignados, supongo que también a causa del trajín del electricista y los jardineros y los fusibles (hubo un percance eléctrico por aquí debido a unos focos de jardín). Pero Fito me miraba... Uyuyuy... Se lo conté a mi madre por teléfono.

Antes de seguir, decir que Mickey y yo estamos más que de acuerdo conque mi madre prefiere mil veces a Fito que a Wonka y además se le nota mogollón. Pero es que ella cree que nosotros preferimos a Wonka, por el simple hecho de ser ecuánimes, respetando no obstante la jerarquía perruna (Wonka va primero porque es mayor, más viejo, y estaba aquí antes).

Lamamma: ¿Cómo están los perris?
Mal: Muy bien, aburridos...
Lamamma: ¿Y Fitín, cómo está?
Mal: Me mira con cara que si hablara, diría: "Japuta, devuélveme a Mickey!"
Lamamma: Claro, es que los animales son muy listos y saben muy bien quién les quiere...
Mal: Yo también quiero a Fito.
Lamamma: Pero quieres más a Wonka.
Mal: Eso no es cierto. Pero Fito prefiere a Mickey.
Lamamma: Porque nota que tú quieres más a Wonka.
Mal: No, porque prefiere a Mickey; yo no quiero más a Wonka, pero Wonka es más mimoso conmigo.
Lamamma: Porque Fito sabe que tú no lo quieres como a Wonka, y por eso es menos mimoso. Además los animales perciben más allá de las palabras (sutil manera de llamarme mentirosa).
Mal: Joder, que no! Que yo soy la que lo cuido cuando está malo y lo sabe, y la que lo abraza cuando se asusta y también lo sabe... Pero es que ÉL prefiere a Mickey... Los Pinscher son así (unos jodíos cuando quieren).
Lamamma: No pasa nada porque admitas que prefieres a Wonka, al fin y al cabo lo has criado desde chiquitito, y además es normal querer más a uno de ellos que al otro, eso es como con los hijos, que... -pausa incómoda al darse cuenta de lo que acaba de decir-, que..., ejemmm..., esto... -traga saliva y se oye desde este lado del teléfono-, NADA! no sigo que me lo vas a tomar a mal! No me eches cuenta!

Yo le podía haber replicado que por qué daba por hecho que yo había deducido que ella quería decir que quiere a mi hermano más que a mí, porque igual podría haber pensado que ella me quiere a mí más que a mi herm... No, nadie en sus cabales pensaría eso...

Se lo conté a Mickey y dijo: "¡OSTIAS!!!! Pobrecita!" (él también deduce desde hace tiempo que mi hermano es "El Preferido"), y me abrazó. Entonces le recordé que tengo ya trein-tay-cua-tro tacazos, que las mayores de treinta aparecen en las páginas porno de internet como "mujeres MAYORES sexys" y que no necesito que mi madre me quiera más que a nadie.

Y además, por mucho que los padres se esfuercen en aparentar que quieren a sus hijos por igual, los hijos sabemos perfectamente que no es así. Una tía de Mickey confiesa abiertamente su clara preferencia por uno de sus dos hijos (dice, literalmente, que ese hijo es "su debilidad"), y su abuela no se corta al decir que uno de sus dos hijos es claramente imbécil (eso, hasta delante mía). También sabemos que Mickey es el preferido de sus padres, desde siempre, y eso que su hermano es su gemelo idéntico. Y yo he conocido madres a las que alguno sus hijos (desde chicos) les cae francamente mal.

Pero yo, con Fito y Wonka... Es que no me decido, porque son el yin y el yang XDDD


Pd. ¿Pero por qué mis DOS padres han preferido siempre a mi hermano? ¿?¿?¿?¿? Un poco sí que jode, oyes.

16/4/09

A veces nuestro pasado nos llama...

...Y no podemos hacer nada por resistirnos.

El otro día el pasado llamó a Fito a grito pelao.

Fito vio, entonces, esas calles hostiles donde pasó su infancia, en las que se moría de hambre, sueño, frío y sed. En las que comer cada día era cuestión de pelearse con fieros gatos vagabundos y hurgar entre cubos de basura.

Y también vio una apetitosa ensalada caprese que Mickey se acababa de preparar. El muy ingenuo (Mickey) la había dejado en la mesa baja del salón y se había vuelto a la cocina a yo qué sé qué. Era como ésta, pero más grande y sin la aceitunita del centro:

Y entonces ocurrió.

El pasado y el presente de Fito colapsaron entre ellos, se formó un torbellino que giraba y giraba y cuando todo se calmó...

Se oyó un grito desgarrado por el más absoluto dolor (Mickey) una carrera de pies y patas (Mickey y Fito) y un trágico y FINGIDO aullido de despesperación (Fito), seguido de un contundente "FITO, ¡ESO NO SE HACE!! NONONOnoooooo!!!!!" (Mickey), seguido de otro aullido quejumbroso (Fito), seguido de unos ladridos delante mía (Wonka), seguido de un secarme a toda pastilla recién acabada de ducharme a ver qué ha pasado (yo).

El pasado y el presente de Fito se presentaron ante mí en una contundente e inconfundible imagen:

Cuyo detalle os presento aquí:

Fotos cortesía de un Mickey muy cabreado.

9/4/09

Amo mi Wacom

Próximamente este boceto en Wacom será un cacho de cuadro que colgaremos en casa XDD.

Jasmine (copio y traduzco)

En el 2003, unos policías de Warwickshire, Inglaterra, abrieron un cobertizo de jardín y encontraron a un perrito lloroso y encogido de miedo. Estaba sucio y malnutrido, y había sido claramente maltratado.


En un acto de bondad, los policías llevaron al perrito, que era una hembra de galgo, a una reserva animal cercana: la Nuneaton Warwickshire Wildlife Sanctuary, dirigida por un hombre llamado Geoff Grecock y conocida como un servicial refugio para animales abandonados, huérfanos o necesitados en cualquier manera.

Goeff y el resto del personal de la reserva se marcaron dos objetivos: devolverle por completo la salud a la perrita y ganarse su confianza. Llevó varias semanas, pero finalmente se alcanzaron ambas metas.

La llamaron Jasmine, y empezaron a pensar en encontrarle un hogar adoptivo.

Pero Jasmine tenía otras ideas en mente. Nadie recuerda cómo empezó la cosa, pero ella comenzó a dar la bienvenida a cada animal que llegaba a la reserva. Independientemente de si se trataba de un perrito, un cachorrito de zorro, un conejo o cualquier otro animal perdido o herido, Jasmine echaba un vistazo dentro de la caja o de la jaula y, si podía, le plantaba al animalito un lametón de bienvenida.

Geoff recuerda uno de los primeros sucesos. “Teníamos dos cachorritos que habían sido abandonados junto a una vía de tren cercana. Uno era un cruce de Lakeland Terrier y el otro era un cruce de Jack Russel Doberman. Eran minúsculos cuando llegaron al centro, y Jasmine se aproximó a ellos y cogió a uno por el pescuezo con su boca y lo puso en el sofá. Después cogió al otro y se sentó con ellos, abrazándolos.”

“Pero es así con todos nuestros animales, incluso con los conejos. Les quita el estrés y les ayuda no sólo a sentirse más cercanos a ella, sino a acomodarse en su nuevo ambiente.”

“Ha hecho lo mismo con cachorros de tejones y zorros, lame a los conejos y a las cobayas e incluso deja que los pájaros se le posen en el hocico.”

Jasmine, la tímida, maltratada y abandonada perrita sin hogar, se convirtió en la madre adoptiva de los residentes de la reserva animal, un papel para el que puede que haya nacido. La lista de cachorritos huérfanos y abandonados de los que ha cuidado comprende cinco crías de zorro, quince polluelos, ocho cobayas, dos cachorros callejeros y quince conejos.


Y una cervatilla. La pequeña Bramble, de once semanas, fue encontrada semiconsciente en un campo. A su llegada a la reserva, Jasmine se abrazó a ella para mantenerla calentita, y adoptó por completo el papel de madre adoptiva. La galga Jasmine colma de afecto a Bramble la cervatilla y se asegura de que todo va bien.


“Son inseparables”, dice Geoff. “Bramble camina entre sus patas y no paran de darse besos. recorren juntas la reserva.”


“Es un gustazo verlas”.

Jasmine continuará cuidando de Bramble hasta que ésta sea lo suficientemente mayor para ser devuelta a la vida del bosque. Cuando eso ocurra, Jasmine no estará sola. Estará demasiado ocupada colmando de amor y afecto al siguiente animalillo huérfano o maltratado.


Traducido de AQUÍ


Artículo original AQUÍ

Debajo de la mesa

Debajo de las mesas de las casas te puedes encontrar según qué cosas. Cuando mi hermano y yo éramos canijos si mirabas debajo de la mesa-camilla del salón, con toda probabilidad nos encontrases a nosotros junto con los cojines del sofá que faltaban, en nuestra cabaña-iglú.
Cuando iba a casa de mi mejor amigo, nos sentábamos debajo de una mesa metálica que tenía su padre, la cual pasaba automáticamente a ser nuestra nave espacial.

Así que yo, entenderlos los entiendo. Comprendo que se encuentren más a gusto que un sultán debajo de las mesas.