
No sabíamos qué mezcla de razas era, pero parece tener que ver con Breton y Labrador, aunque los más expertos que yo (medio mundo) lo sabrán mejor.
Bury, tras pasar unos seis meses en casa de mi madre, se fue a Tarifa a correr en libertad con sus hermanos, gozando de la brisa marina (eufemismo para denominar la madre que parió al Levante al Poniente).
Se solía pegar sus buenos garbeos con sus hermanos Bicho y Jordi, y en una de aquellas, no volvió. Llevaba su chip puesto, y lo buscó todo el mundo: mi madre, su novio, el hijo de él, la Guardia Civil... Y nada. Parece que se lo hubiera tragado la tierra.
Yo supongo que algún desalmado le ha quitado el chip y se lo ha quedado para él... Haya pasado lo que haya pasado, espero que esté muy bien.