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10/2/09

Malditos llanquis

Ojeando el Urban Dictionary, después de haber visto en un blog la palabra "wonkafied" en la siguiente frase:

"And it's time for Courtney to go in and get her nostrils lubed up and rotated. They are looking a little wonkafied."


Como decía, ojeando el Urban Dictionary he visto lo que para los amigos USA significan los nombres de mis perritos. Y ninguno de los dos sale bien parado:

1. wonka

One of those big bad donkey/gorilla cocks that absolutely destroy the puss.
Stacy was suprised to see what Jamal was packing despite the fact he warned her at the bar he was packin' a wonka.

2. wonka


Any sort of oral sexual activity taking place inside of an elevator; preferably a glass elevator.
On the way to the top floor, she gave me a superb wonka!

3. wonka


The area between a man's anus and scrotum. (The Willy, The Wonka, and the Chocolate Factory)
I was getting a heater from some chick and she kept going below ground for some wonka action.

1. fito


a dumb ass gay mutha fucken idiot that cant tell between a pop tart from a rain forest
man andy is such a fito

Sólo nos queda decir esto:

3/12/08

Patas in the Snow

Pese a que todos los canes, por regla general, soportan mejor el frío que el calor excesivo y una pequeña excursión por la nieve no debería suponer ningún problema, conviene tener en cuenta algunas sencillas recomendaciones antes de meter a Toby en el coche rumbo a Navacerrada.

- Antes de salir de casa frota las almohadillas de las patas, sin duda la parte de su anatomía que más puede sufrir, con aceite corporal.

- De regreso al hogar, limpia bien las patas con agua tibia y sécalas a conciencia. Al menor síntoma de cojera, acude al veterinario.

Fuente: En busca de una segunda oportunidad, por Melisa Tuya


17/4/08

Adiós a mi perfume.... :(

Leyendo por ahí, he descubierto una lista de productos y de marcas que experimentan con animales... Y entre las marcas está la de mi perfume, así que me tendré que buscar otro...

El listado completo lo tienes pinchando AQUÍ

Y más noticias alegres AQUÍ (con vídeo educativo incluido)

Señor, señor, una que andaba deprimida arrastrando los pies por el suelo y lee esto y... Bueno, las fotos que había hecho y el vídeo de estos dos, pues otro día que ande con más ánimo, ¿vale?



Ta luego

4/3/08

Dientes limpios, perros sanos



Tu perro no puede cepillarse los dientes, así que aquí tienes algunos consejos prácticos para ayudarle a mantener una buena higiene buco-dental

La causa principal del mal aliento en los perros son los problemas e infecciones dentales y bucales. Los perros cambian los dientes entre los cuatro y los seis primeros meses de vida, por lo que resulta fundamental iniciar su cuidado a partir de esta época para prevenir pérdidas dentales e infecciones.

A la hora de iniciar estos hábitos de prevención, es importante que acostumbremos al cachorro a que deje que le toquemos la boca y le limpiemos los dientes. La frecuencia de lavado de los dientes recomendada es de tres veces a la semana como mínimo y esta limpieza debe incluir las encías. Para ello podemos adquirir en tiendas especializadas de artículos para mascotas cepillos y dentífricos de distintos sabores.

Todas las razas de perros son susceptibles de padecer problemas buco-dentales y mal aliento, pero este riesgo se acentúa en el caso de los perros de más edad que no han recibido los cuidados adecuados.

Por esta razón el mejor remedio es siempre la prevención que debe iniciarse cuando el perro es todavía un cachorro. Para ello, evitaremos darle comida casera, que resulta muy dañina no sólo por no ser apta para la alimentación del perro, sino por los problemas dentales que puede causarle, limpiaremos su boca al menos tres veces a la semana y le proporcionaremos juguetes de tela para que los muerda y pueda fortalecer sus dientes y encías.

Fuente: www.i-perros.com

12/12/07

La destructividad canina

Uno de los comportamientos más indeseables que suelen presentar los perros en su convivencia con los seres humanos es la destructividad de muebles u otros objetos. La mayoría de las veces esta conducta se manifiesta cuando el animal está solo en casa, por lo que es imposible erradicarla con la simple vigilancia del can.

En este caso, los propietarios suelen castigarle cuando regresan a casa y se encuentran con los restos de sus preciados objetos rotos por el suelo. Sin embargo, esta actitud no es adecuada ni eficaz para corregir este comportamiento, sino que puede contribuir a empeorarlo.

El origen de la destructividad
Para revertir esta conducta es necesario, como en todos los casos, conocer por qué un perro rompe los objetos de su entorno. Entre las causas más frecuentes figuran la necesidad de experimentar el gusto y la textura de los objetos que están en el ambiente (sobre todo en el caso de los cachorros), el aburrimiento, el aprendizaje y, finalmente, como un modo de aliviar tensiones, independientemente de la edad del perro.

Si hablamos de cachorros, hay que tener en cuenta que suelen ser sumamente curiosos y que poco a poco necesitan investigar para descubrir todo un mundo nuevo. Por ello, al igual que los bebés, suelen llevarse a la boca diferentes cosas que están a su alcance. La diferencia radica en que los dientes del cachorro y sus poderosos músculos masticatorios tienen un poder de destrucción mucho mayor y pueden romper cualquier objeto.

Las tres soluciones más efectivas
En los primeros meses de convivencia es importante preocuparse por proporcionar a nuestras mascota diferentes objetos que sean adecuados para llevárselos a la boca, tales como peluches o mordedores. Es mejor no darle cuatro o cinco juguetes a la vez, ya que se aburrirá y buscará algún objeto novedoso en lugar de los que tenía destinados para él. Otro consejo evidente es poner fuera del alcance del cachorro aquellos objetos preciados hasta que el perro sea más grande.

Si la destructividad por aburrimiento aparece cuando el animal, ya sea cachorro o adulto, permanece solo en la casa durante varias horas al día, resultará conveniente sacarlo a hacer una larga caminata media hora antes de irnos de casa y media hora después de regresar. De esta manera se le brinda al animal la posibilidad de distraerse y cansarse. Como consecuencia de ello no sólo se aburrirá menos, sino que también eliminará tensiones durante el ejercicio y tendrá menor necesidad de morder y romper objetos.

Finalmente, otra forma de prevenir el comportamiento destructivo es no darle zapatillas viejas, ya que probablemente el animal no diferencie lo viejo de lo nuevo, que sí tiene valor para su propietario. Es frecuente, observar cómo perros que han sido estimulados para jugar, por ejemplo, con zapatillas o ropa vieja terminan destrozando zapatillas nuevas, puesto que le hemos enseñado que este tipo de objetos son aptos para el juego.

Esta actitud suele ser una de los más preocupantes para los dueños, que ven como sus muebles, enseres personales y sofás son destruidos cada vez que salen de casa. Este problema puede ser corregido en los primeros meses de vida, pero si el comportamiento se alarga en el tiempo, se hace indispensable acudir a un etólogo, puesto que podríamos hablar de trastornos como la ansiedad por separación, la hiperactividad o las conductas obsesivas.

mascotasyhogar

La ansiedad por separación

El perro es un animal social que, históricamente, ha pertenecido a grupos cohesionados. Su correcto desarrollo está íntimamente unido a la jauría. Su adaptación como mascota, lleva implícita un nuevo orden social que al principio no será comprendido por el can. Es nuestro deber acostumbrar a nuestro fiel amigo a nuestro ritmo de vida para evitar que caiga en una depresión.

Llega la hora volver a casa después de una dura jornada laboral. Seguro que estás deseando abrazar a tu nuevo cachorro y jugar con él. Cuál es tu sorpresa cuando llegas a tu vivienda y el pequeño can ha destrozado el sillón o ha roto algún objeto de valor. Encontrar la vivienda con un aspecto similar al de una batalla campal es frecuente en hogares donde un perro tiene que pasar muchas horas en soledad.

El dueño se queja del estado lamentable en el que encuentra el mobiliario puesto que el can se ha dedicado a roerlo. Además, el suelo puede aparecer cubierto de orines y de excrementos. A estos problemas hay que añadirle otros ajenos, como por ejemplo, que los vecinos no aprueben el hecho de que un perro se pase todo el día ladrando y aullando. Lo que el amo ignora es que su perro puede estar siendo víctima del estrés conocido como ansiedad por separación.

Te echa de menos

La soledad es uno de los traumas más difíciles de superar por parte del recién llegado al hogar. Nuestras obligaciones diarias nos alejan del domicilio y, en nuestra ausencia, el perro provocará destrozos de diversa consideración, además de llorar, ladrar y hacer sus necesidades en cualquier rincón de la vivienda. En casos extremos, se producen vómitos, autolesiones, diarreas, anorexia, etc. El miedo que siente el can puede devenir en un serio problema de conducta.

El perro codifica a su amo como la figura de apego, estableciendo un lazo emocional hacia nuestra persona sin el que se sentirá perdido y desorientado. Las reacciones de su pánico comienzan cuando el dueño se va; y es que el perro necesita su la cercanía física. Tenemos que reforzar su independencia haciendo que ejercer su nuevo rol sin padecer angustia. Es importante saber que no es problema de educación, sino de dependencia.

La ansiedad por separación se presenta en los perros tímidos y poco socializados pero también puede darse en adultos que provienen de albergues, aunque el porcentaje de perros con miedo a la soledad es más alto en cachorros de apenas dos meses. El can puede ser reincidente a lo lardo de su vida o en momentos concretos de cambio de rutina.

Enséñale a ser independiente

Si los síntomas nos llevan a sospechar que nuestro animal de compañía puede estar sufriendo este tipo de ansiedad, debemos consultar con nuestro veterinario para que nos recomiende el tratamiento adecuado puesto que el perro podría necesidad algún tipo de medicación antidepresiva. No obstante, si detectamos el problema a tiempo antes de que se agrave la situación, podemos poner en práctica varios trucos.

Con objeto de acostumbrar a nuestro amigo a las horas que pasará sin tenernos a su lado, podemos probar a dejarle solo un minuto y volver; después cinco minutos y regresar, y así sucesivamente pero aumentando el tiempo que estamos fuera. Uno de los errores más frecuentes es reprender al can cuando llegamos a casa. El perro no entiende el castigo a no ser que sea inmediato por lo que debemos ignorarle cuando se haya portado mal en nuestra ausencia.

El instinto de destrucción no es una estrategia de venganza, es una causa psicológica. Enfadándonos con nuestro perro sólo conseguimos que se ponga peor. Lo que sí es aceptable es premiarle si todo está correcto con alguna golosina pero dársela antes de irnos pone al perro en alerta. Tenemos que marcharnos de casa de forma natural para que el perro lo interprete como una rutina. Le mantendremos ocupado con juguetes y le sacaremos más a la calle para que tome confianza.

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