Perrito pillado infraganti intentando cargarse la damita de noche:
Perrito aullando como si lo estuviésemos matando nosotros a él, en vez de él a la planta:
Dueño tapándole la boca al perrito antes de que los vecinos nos denuncien por maltrato animal:
Perrito que ve la cámara y pasa de Drama-Queen a Diva:
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22/8/10
Merecidas vacaciones
Después de un duro año comiendo, durmiendo, jugando, comiendo y durmiendo, necesitábamos
Dormir...
Tirarnos en el césped...
Cotillear al vecino...
Escaparnos... (Fito lo consiguió)
Comer...
...Y hacer trastadas, como debe ser en vacaciones!
Dormir...
Tirarnos en el césped...
Cotillear al vecino...
Escaparnos... (Fito lo consiguió)
Comer...
...Y hacer trastadas, como debe ser en vacaciones!
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5/3/10
The Melancholy Death of Ikea Red Bed
Little Fito felt colder than ice
And really, that wasn´t so nice...
Always trembling and shaking!
His features blured out of quaking!
So his parents had a great Idea
And a Red Bed came from Ikea!
That way everybody semmed happy...
...But someone was feeling CRAPPY.
One day (today) Bed, Fito and Wonka were alone,
When suddenly Wonka turned into a crone.
With hate he stared at cute Bed
And rapidly towards her he sped!
With jealousy and anger he chew
Red fabric and white cotton up he threw.
Poor Fito was so inmensely sad...
To look at him made you feel very bad.
The kitchen became incredibly silent,
For what had happened had been so violent.
Freaking dead laid the once beautiful Bed,
The floor cottoned-white and blood-stained red...
When Mickey & Mal came back
They almost had a heart attack.
They thought they have never seen
A side of Wonka which could be so mean.
So: That is how he was caught.
Because the more the little snot fought...
And the faster over him the panic spread,
The guiltier ¡GUILTIER! he pled.
And here ends the short story of The Melancholy Death of Ikea Red Bed, by Malorie Knox.
Author´s Note: Mickey thinks (wisely) that Wonka did it out of jealousy, but not because Fito had Bed, but because Bed HAD FITO. And he wanted him back. He got him:
Dedicated to Tim Burton and HIS WONDERFUL BOOK
And really, that wasn´t so nice...
Always trembling and shaking!
His features blured out of quaking!
So his parents had a great Idea
And a Red Bed came from Ikea!
That way everybody semmed happy...
...But someone was feeling CRAPPY.
One day (today) Bed, Fito and Wonka were alone,
When suddenly Wonka turned into a crone.
With hate he stared at cute Bed
And rapidly towards her he sped!
With jealousy and anger he chew
Red fabric and white cotton up he threw.
Poor Fito was so inmensely sad...
To look at him made you feel very bad.
The kitchen became incredibly silent,
For what had happened had been so violent.
Freaking dead laid the once beautiful Bed,
The floor cottoned-white and blood-stained red...
When Mickey & Mal came back
They almost had a heart attack.
They thought they have never seen
A side of Wonka which could be so mean.
So: That is how he was caught.
Because the more the little snot fought...
And the faster over him the panic spread,
The guiltier ¡GUILTIER! he pled.
And here ends the short story of The Melancholy Death of Ikea Red Bed, by Malorie Knox.
Author´s Note: Mickey thinks (wisely) that Wonka did it out of jealousy, but not because Fito had Bed, but because Bed HAD FITO. And he wanted him back. He got him:
Dedicated to Tim Burton and HIS WONDERFUL BOOK
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31/12/09
Los Fugitivos
Ayer, a pesar del asqueroso temporal que nos está aguando las navidades, nos fuimos a nadar con la mamma. Que por cierto casi nos ahogamos en la carretera.
A la vuelta, aparcamos el coche, y la mamma dice que se va pitando a casa porque la que estaba cayendo era de no te menees, y sale corriendo por la puerta del garaje, mientras que nosotros salimos disparados para casa.
-¿No cierras la puerta del garaje? -logré preguntarle a Mickey mientras se me llenaba la boca de agua de lluvia.
-¡Ahora desde dentro la cierro! -contestó él como pudo.
Ahhh! Qué paz llegar a casa, después de machacarse los brazos una hora en la piscina, duchaditos, hambrientos y soñolientos!
Tras una comida sana y deliciosa (gambas cocidas y ensalada de canónicos) nos pusimos a hacer el tonto por la web mientras tomábamos café y chocolate. Encargué unas cosillas (que supuestamente me llegan hoy) y entonces me dio por mirar por la ventana.
La puerta del garaje seguía abierta.
-Mickey, la puerta del garaje! No la cerraste!
-Mierda!
-No es tan grave, espera que cojo el mando y...
-¡LOS PERROS!
Se me fue la sangre de la cara al verlo dirigirse corriendo hacia la cocina.
-¡NO ME JODAS que les has dejado la puerta de la cocina abierta para que salgan al jardín!
-¡SÍ! -contenstó Mickey mientras se ponía el abrigo.
-¿Hace cuánto???
-UNA HORA!!! -cogió las llaves.
-¡CON LA PUERTA DEL GARAJE ABIERTA!
-¡SÍ!!!!! -contestó Mickey abriendo la puerta de la casa-. ¡Tú quédate aquí!
-¡Y UN HUEVO!!! ¡MIS PERRITOS!!!!!!! -y salí con él a buscarlos a la calle, pero yo sin abrigo, pelada de frío.
Mickey me gritó que me asegurase que no seguían en casa (lo mismo estaban dormidos en algún rincón), yo lo hice, y cada vez que los llamaba y no los veía venir corriendo se me atragantaba la voz en un nudo de llanto. Luego volví a la calle, con mis llaves y con las de Mickey, y lo busqué para darle las suyas y dividirnos. Anduve y anduve mientras que la ansiedad me iba cortando la respiración. Porque yo sé que los perritos saben volver solos a casa (sobre todo Fito) pero... ¿Y si alguien me los mangaba? (sobre todo a Wonka porque los labradores son más golosos a los ojos de los cazadores manguis) ¿Y si los atropellaban? (sobre todo a Wonka porque se cree que los coches son... amigos!)
Así que ahí andaba yo, por la calle, sin abrigo, sin Mickey y sin perros. Y la gente pasaba y me veía llorando y NADIE me preguntó qué me pasaba ni si me podía ayudar en algo. Así nos va en este mundo.
Y cuando ya me volvía a casa por si volvían y porque me estaba mareando por no poder respirar por los nervios, vi una manchita negra a lo lejos, con las orejitas tiesas, mirándome con interés y moviendo el rabo por la felicidad.
¡FITO!!!! Pensé que Alex lo había encontrado, y asomándome a ver si lo veía, vi a Wonka, con la lengua fuera, sonriendo y moviendo el rabo como Fito. Ohhhhh... Estaban a punto de creer que íbamos a jugar, que tenía que perseguirlos mientras ellos huían delante mía... Nonononono! Entonces grité lo primero que se me ocurrió para que vinieran en vez de salir jugando al escondite:
¡SARDINAS!!!! Y salí disparada corriendo, no hacia ellos, sino a casa. Y me siguieron dando saltos de alegría mientras yo repetía: ¡SARDINAS!!!!!
Cuando llegué a casa recé porque Mickey, por primera vez en su vida, se hubiese llevado el móvil. Me sonrió la suerte porque el móvil no estaba, así que lo llamé y le dije que habían aparecido los dos fugitivos, y me dijo llorando que ya volvía a casa.
Luego me contó que es que estaba acojonado porque un hombre le había dicho por la calle que había visto a Wonka, y que un coche había estado a punto de atropellarlo. Glub.
Menos mal que al final a nadie le ha pasado nada y han aparecido sanos.
Y relajados. Como nosotros cuando volvimos de nadar:
Los que no andábamos tan relajados ya éramos nosotros:
A la vuelta, aparcamos el coche, y la mamma dice que se va pitando a casa porque la que estaba cayendo era de no te menees, y sale corriendo por la puerta del garaje, mientras que nosotros salimos disparados para casa.
-¿No cierras la puerta del garaje? -logré preguntarle a Mickey mientras se me llenaba la boca de agua de lluvia.
-¡Ahora desde dentro la cierro! -contestó él como pudo.
Ahhh! Qué paz llegar a casa, después de machacarse los brazos una hora en la piscina, duchaditos, hambrientos y soñolientos!
Tras una comida sana y deliciosa (gambas cocidas y ensalada de canónicos) nos pusimos a hacer el tonto por la web mientras tomábamos café y chocolate. Encargué unas cosillas (que supuestamente me llegan hoy) y entonces me dio por mirar por la ventana.
La puerta del garaje seguía abierta.
-Mickey, la puerta del garaje! No la cerraste!
-Mierda!
-No es tan grave, espera que cojo el mando y...
-¡LOS PERROS!
Se me fue la sangre de la cara al verlo dirigirse corriendo hacia la cocina.
-¡NO ME JODAS que les has dejado la puerta de la cocina abierta para que salgan al jardín!
-¡SÍ! -contenstó Mickey mientras se ponía el abrigo.
-¿Hace cuánto???
-UNA HORA!!! -cogió las llaves.
-¡CON LA PUERTA DEL GARAJE ABIERTA!
-¡SÍ!!!!! -contestó Mickey abriendo la puerta de la casa-. ¡Tú quédate aquí!
-¡Y UN HUEVO!!! ¡MIS PERRITOS!!!!!!! -y salí con él a buscarlos a la calle, pero yo sin abrigo, pelada de frío.
Mickey me gritó que me asegurase que no seguían en casa (lo mismo estaban dormidos en algún rincón), yo lo hice, y cada vez que los llamaba y no los veía venir corriendo se me atragantaba la voz en un nudo de llanto. Luego volví a la calle, con mis llaves y con las de Mickey, y lo busqué para darle las suyas y dividirnos. Anduve y anduve mientras que la ansiedad me iba cortando la respiración. Porque yo sé que los perritos saben volver solos a casa (sobre todo Fito) pero... ¿Y si alguien me los mangaba? (sobre todo a Wonka porque los labradores son más golosos a los ojos de los cazadores manguis) ¿Y si los atropellaban? (sobre todo a Wonka porque se cree que los coches son... amigos!)
Así que ahí andaba yo, por la calle, sin abrigo, sin Mickey y sin perros. Y la gente pasaba y me veía llorando y NADIE me preguntó qué me pasaba ni si me podía ayudar en algo. Así nos va en este mundo.
Y cuando ya me volvía a casa por si volvían y porque me estaba mareando por no poder respirar por los nervios, vi una manchita negra a lo lejos, con las orejitas tiesas, mirándome con interés y moviendo el rabo por la felicidad.
¡FITO!!!! Pensé que Alex lo había encontrado, y asomándome a ver si lo veía, vi a Wonka, con la lengua fuera, sonriendo y moviendo el rabo como Fito. Ohhhhh... Estaban a punto de creer que íbamos a jugar, que tenía que perseguirlos mientras ellos huían delante mía... Nonononono! Entonces grité lo primero que se me ocurrió para que vinieran en vez de salir jugando al escondite:
¡SARDINAS!!!! Y salí disparada corriendo, no hacia ellos, sino a casa. Y me siguieron dando saltos de alegría mientras yo repetía: ¡SARDINAS!!!!!
Cuando llegué a casa recé porque Mickey, por primera vez en su vida, se hubiese llevado el móvil. Me sonrió la suerte porque el móvil no estaba, así que lo llamé y le dije que habían aparecido los dos fugitivos, y me dijo llorando que ya volvía a casa.
Luego me contó que es que estaba acojonado porque un hombre le había dicho por la calle que había visto a Wonka, y que un coche había estado a punto de atropellarlo. Glub.
Menos mal que al final a nadie le ha pasado nada y han aparecido sanos.
Y relajados. Como nosotros cuando volvimos de nadar:
Los que no andábamos tan relajados ya éramos nosotros:
26/8/09
Esos dos locos meones
FITO
El Sábado pasado nos dijeron en el único bar al que podíamos ir con ellos (atados en la reja del patio que tiene) que "ante las quejas de algunos clientes, la empresa ha cambiado su política y los perros de los clientes ya no son bienvenidos". La empresa y los clientes que se han quejado es el dueño, un borrachuzo de unos setenta años, que la última vez que habíamos ido con estos dos, pilló a Fito meándose en la misma puerta.
A mí me ha hecho un favor, porque el bar no me gustaba nada, sólo iba porque está cerca y porque me dejaban llevarlos a ellos...
WONKA
Ni corto ni perezoso, ayer levantó la patorra y se meó en lo alto del pie de Mickey. El pie de Mickey estaba calzado con una sandalia nueva chulísima. Le castigamos sin cenar, pero luego, antes de dormir (y tras haberse llevado la sandalia un ratazo sobre su cuenco de comida, para que pillase la indirecta) le levantamos el castigo. ¿Habrá aprendido algo o se nos meará más veces?
La próxima vez le tengo un día entero sin probar bocado, así que mejor que se ande con ojo.

El Sábado pasado nos dijeron en el único bar al que podíamos ir con ellos (atados en la reja del patio que tiene) que "ante las quejas de algunos clientes, la empresa ha cambiado su política y los perros de los clientes ya no son bienvenidos". La empresa y los clientes que se han quejado es el dueño, un borrachuzo de unos setenta años, que la última vez que habíamos ido con estos dos, pilló a Fito meándose en la misma puerta.
A mí me ha hecho un favor, porque el bar no me gustaba nada, sólo iba porque está cerca y porque me dejaban llevarlos a ellos...
WONKA
Ni corto ni perezoso, ayer levantó la patorra y se meó en lo alto del pie de Mickey. El pie de Mickey estaba calzado con una sandalia nueva chulísima. Le castigamos sin cenar, pero luego, antes de dormir (y tras haberse llevado la sandalia un ratazo sobre su cuenco de comida, para que pillase la indirecta) le levantamos el castigo. ¿Habrá aprendido algo o se nos meará más veces?
La próxima vez le tengo un día entero sin probar bocado, así que mejor que se ande con ojo.

16/4/09
A veces nuestro pasado nos llama...
...Y no podemos hacer nada por resistirnos.
El otro día el pasado llamó a Fito a grito pelao.
Fito vio, entonces, esas calles hostiles donde pasó su infancia, en las que se moría de hambre, sueño, frío y sed. En las que comer cada día era cuestión de pelearse con fieros gatos vagabundos y hurgar entre cubos de basura.
Y también vio una apetitosa ensalada caprese que Mickey se acababa de preparar. El muy ingenuo (Mickey) la había dejado en la mesa baja del salón y se había vuelto a la cocina a yo qué sé qué. Era como ésta, pero más grande y sin la aceitunita del centro:
Y entonces ocurrió.
El pasado y el presente de Fito colapsaron entre ellos, se formó un torbellino que giraba y giraba y cuando todo se calmó...
Se oyó un grito desgarrado por el más absoluto dolor (Mickey) una carrera de pies y patas (Mickey y Fito) y un trágico y FINGIDO aullido de despesperación (Fito), seguido de un contundente "FITO, ¡ESO NO SE HACE!! NONONOnoooooo!!!!!" (Mickey), seguido de otro aullido quejumbroso (Fito), seguido de unos ladridos delante mía (Wonka), seguido de un secarme a toda pastilla recién acabada de ducharme a ver qué ha pasado (yo).
El pasado y el presente de Fito se presentaron ante mí en una contundente e inconfundible imagen:
Cuyo detalle os presento aquí:
Fotos cortesía de un Mickey muy cabreado.
El otro día el pasado llamó a Fito a grito pelao.
Fito vio, entonces, esas calles hostiles donde pasó su infancia, en las que se moría de hambre, sueño, frío y sed. En las que comer cada día era cuestión de pelearse con fieros gatos vagabundos y hurgar entre cubos de basura.
Y también vio una apetitosa ensalada caprese que Mickey se acababa de preparar. El muy ingenuo (Mickey) la había dejado en la mesa baja del salón y se había vuelto a la cocina a yo qué sé qué. Era como ésta, pero más grande y sin la aceitunita del centro:
Y entonces ocurrió.El pasado y el presente de Fito colapsaron entre ellos, se formó un torbellino que giraba y giraba y cuando todo se calmó...
Se oyó un grito desgarrado por el más absoluto dolor (Mickey) una carrera de pies y patas (Mickey y Fito) y un trágico y FINGIDO aullido de despesperación (Fito), seguido de un contundente "FITO, ¡ESO NO SE HACE!! NONONOnoooooo!!!!!" (Mickey), seguido de otro aullido quejumbroso (Fito), seguido de unos ladridos delante mía (Wonka), seguido de un secarme a toda pastilla recién acabada de ducharme a ver qué ha pasado (yo).
El pasado y el presente de Fito se presentaron ante mí en una contundente e inconfundible imagen:
Cuyo detalle os presento aquí:
Fotos cortesía de un Mickey muy cabreado.
28/10/08
Lo que sale no entra
Tres horas de capítulos de Sex and the City nos chupamos anteayer con mi jodida gripe; tres horas sin echarles cuenta a estos dos, que suelen enroscarse debajo del horno, junto a la despensa donde saben que está su comida.
Y cuando por fin me levanto y voy a la cocina me encuentro ESTO:


Fito había descorrido la puerta de cristal, y se había salido por la reja (cerrada a cal y canto) y luego pareció decidir que ÉL NO CABE POR LA REJA. Eso una vez fuera, claro.
Al final, después de nosecuanto tiempo esperando para que le abriésemos, mientras me daba la vuelta para buscar la llave resolvió no esperar más y se escurrió de nuevo por la reja, para adentro esta vez.
Quien le puso el apodo de Houdini (la madre que me parió fue) dio en el clavo!
Y cuando por fin me levanto y voy a la cocina me encuentro ESTO:


Fito había descorrido la puerta de cristal, y se había salido por la reja (cerrada a cal y canto) y luego pareció decidir que ÉL NO CABE POR LA REJA. Eso una vez fuera, claro.
Al final, después de nosecuanto tiempo esperando para que le abriésemos, mientras me daba la vuelta para buscar la llave resolvió no esperar más y se escurrió de nuevo por la reja, para adentro esta vez.
Quien le puso el apodo de Houdini (la madre que me parió fue) dio en el clavo!
21/7/08
Fito el Pirata
Como cada fin de semana, abrí dos latas de sardinas: Una para Wonka y otra para Fito.Y como cada fin de semana, saltaron intentando cogerlas mientras yo las llevaba en alto hasta sus cuencos.
Como cada día, le serví primero a Wonka (por eso de la jerarquía).
Pero como estaba discutiendo con Mickey sobre nomeacuerdoqué, me olvidé de darle permiso para empezar a comer.
Me di la vuelta para coger la otra lata y servirle a Fito, y cuando me volví a girar...
Wonka estaba mirándome con lagrimones en los ojos, suplicante y sin entender nada, mientras Fito atacaba SUS SARDINAS!!!!! (las de Wonka, claro).
Por supuesto le di un guantazo. Porque Fito sabe cuál es el cuenco de quién, cuándo come quien, y que él también ha de esperar a que yo le dé permiso.
Quedaba una sardina cuando lo pude parar; la que se comió Wonka junto con la lata que le correspondía a Fito, ya que éste le había quitado la suya a Wonka, al más puro estilo pirata.
¿Será posible?
18/3/08
El Misterioso Enigma de los Paños de Cocina (tercera parte)
En realidad tendría que ampliar el título:
Así que cuando entré por la puerta y vi el desaguisao, ni tiempo tuve para hacer foto. Eso sí, paso de comprar más mantelitos individuales super-fashion monísimos... Snifff!!!!!!
"El Misterioso Enigma de los Paños Y MANTELES de Cocina"
Así que cuando entré por la puerta y vi el desaguisao, ni tiempo tuve para hacer foto. Eso sí, paso de comprar más mantelitos individuales super-fashion monísimos... Snifff!!!!!!
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5/3/08
El Misterioso Enigma de los Paños de Cocina (segunda parte)
Pues le ha durado poco pero poco poco el felpudito de IKEA. O este perro es más fashion que las gemelas Trollsen y no le ha gustado nada que el felpudito fuese tan cutre, o vamos a tener que ponerle a morder arbustos para aprovechar su talento de escultor al más puro estilo "Eduardo Manostijeras". Eso sí, a él no le hacen falta tijeras, él a bocado limpio.
Resumiendo: Que ha destrozao el felpudito!
Así que aquí lo tenemos otra vez, repantigado en el suelo. Desde luego si le compro una cama, va a ser de hierro forjado!
Resumiendo: Que ha destrozao el felpudito!
Así que aquí lo tenemos otra vez, repantigado en el suelo. Desde luego si le compro una cama, va a ser de hierro forjado!
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4/3/08
El Misterioso Enigma de los Paños de Cocina (primera y espero que última parte)
Los habituales lectores de este blog (ejemmm, corramos un tupido velo) o los que conozcáis a estos dos demonios, sabréis que Mal estaba DESESPERADA por la manía que han cogido (desde que llegó Fito a casa) por robar paños de la cocina, pisotearlos y agujerearlos.
Al principio me acordaba de todos los antepasados de Fito.

Ante lo cual mi madre (la que me regaló a Fito, que ya había pasado en su casa seis meses) protestaba airadamente, porque YO estaba siendo injusta. Teoría de mi madre:
Wonka NUNCA NUNCA ha robado nada, y desde que llegó Fito los paños de la cocina vuelan; pero en realidad es WONKA, que sabiendo que Fito ha llegado a casa en calidad de "último mono", se aprovecha mefistofélicamente o comosediga y roba paños para que le echemos la culpa al otro pringao. Yo he intentado explicarle a la mamma que no, que ni de coña, que imposible, que no cuela, y que el favoritismo se le huele desde lejos, pero ella sigue en sus trece. Al fin y al cabo, su hermana mayor se lo hacía a ella!
Resumiendo, ella veía la cosa así:

Y su máximo argumento de defensa es que cuando vivía en su casa no cogía los paños de la cocina. Pero claro, teniendo en cuenta que en su casa tenía prohibida la entrada a la cocina, es obvio por qué no los cogía, ¿o no?
Además, un día lo pillé infraganti, con el cuerpo del delito alrededor de la cabeza.
Al cabo del tiempo sí que es verdad que Wonka empezó a participar también en el asalto, y eso se empezó a notar porque su cadena aparecía, en lugar de en su cuello, reliada con los paños, en el suelo.
Pero el misterio seguía intrigándome: ¿Por qué aunque le dieras juguetes, por qué aunque le riñeras, por qué aunque estuvieses en la habitación de al lado (al principio pensé que podía ser síndrome de ansiedad por separación) seguía el Fito erre que erre empeñado en robarnos los paños?
Hasta que me fijé en un detallito: Cuando cenamos, Mickey se quita las zapatillas y las deja debajo de la mesa. Pues observé que Fito se iba flechado para una de ellas, daba vueltas alrededor, sacaba el culo para ver si estaba bien posicionado, y cuando veía que sí, se enroscaba sobre la zapatilla.
Y luego Mickey me confirmó lo que yo ya andaba barruntando:
-Me he dejado a Fito encerrado en el dormitorio por accidente, no sabía que estaba allí -me dijo un día-. Lo he oído quejarse, y entonces me he dado cuenta. Y cuando he abierto la puerta, estaba tumbado... ENCIMA DE UN CALCETIN!
Y ahí yo ya no tuve dudas:
-Este Fito necesita una camita.
-Pero si ya tiene una, en su caseta...
-No, es que necesita otra; por eso roba los paños de cocina.
-¿Pero qué coñ* tienen que ver los paños de cocina con una camita nueva?
-Pues tienen que ver que tiene frío en el suelo y por eso los roba, para tumbarse encima. Y por eso se tumba sobre tu zapatilla, y ahora sobre el calcetín. El pobre está intentando hacerse él mismo una camita, con cualquier cosa!
-¿Y entonces por qué los rompe?
-No los rompe él, los rompe Wonka que se pone a jugar con ellos, una vez que los ve en el suelo.
-Hostias!
Entonces lo miramos tiernamente y murmuramos al unísono: "Qué lástimaaaa....!"
Casi teníamos las lagrimitas saltadas y todo, y él nos observaba intrigado, intuyendo que algo importante se estaba fraguando.
Para comprobar si mi teoría era cierta, y dado que por circunstancias varias hasta el sábado no podemos ir a comprarle una camita, le hemos puesto algo provisional: Un felpudito de IKEA. Ya sé que es muy cutre, pero queríamos ver si habíamos resuelto el misterio.
¿Qué ha pasado al final?
Esto:


Y ni un paño de cocina ha vuelto a aparecer en el suelo.
Pero desgraciadamente, no todo son ventajas: Como Wonka únicamente quiere dormir en el suelo porque cualquier manta/toalla/camita/felpudo le da mucho calor, ahora tiene que dormir solo durante el día, porque Fito ya no se tumba con él:

¿No se le parte el corazón a uno al recordar esto?

Y es que es verdad eso de que nunca llueve al gusto de todos.
Pero al menos, en nada Fito tendrá su camita para la casa como desde hace TANTO TIEMPO lleva pidiendo. Por fin le hemos entendido!
Al principio me acordaba de todos los antepasados de Fito.

Ante lo cual mi madre (la que me regaló a Fito, que ya había pasado en su casa seis meses) protestaba airadamente, porque YO estaba siendo injusta. Teoría de mi madre:
Wonka NUNCA NUNCA ha robado nada, y desde que llegó Fito los paños de la cocina vuelan; pero en realidad es WONKA, que sabiendo que Fito ha llegado a casa en calidad de "último mono", se aprovecha mefistofélicamente o comosediga y roba paños para que le echemos la culpa al otro pringao. Yo he intentado explicarle a la mamma que no, que ni de coña, que imposible, que no cuela, y que el favoritismo se le huele desde lejos, pero ella sigue en sus trece. Al fin y al cabo, su hermana mayor se lo hacía a ella!
Resumiendo, ella veía la cosa así:

Y su máximo argumento de defensa es que cuando vivía en su casa no cogía los paños de la cocina. Pero claro, teniendo en cuenta que en su casa tenía prohibida la entrada a la cocina, es obvio por qué no los cogía, ¿o no?
Además, un día lo pillé infraganti, con el cuerpo del delito alrededor de la cabeza.
Al cabo del tiempo sí que es verdad que Wonka empezó a participar también en el asalto, y eso se empezó a notar porque su cadena aparecía, en lugar de en su cuello, reliada con los paños, en el suelo.
Pero el misterio seguía intrigándome: ¿Por qué aunque le dieras juguetes, por qué aunque le riñeras, por qué aunque estuvieses en la habitación de al lado (al principio pensé que podía ser síndrome de ansiedad por separación) seguía el Fito erre que erre empeñado en robarnos los paños?
Hasta que me fijé en un detallito: Cuando cenamos, Mickey se quita las zapatillas y las deja debajo de la mesa. Pues observé que Fito se iba flechado para una de ellas, daba vueltas alrededor, sacaba el culo para ver si estaba bien posicionado, y cuando veía que sí, se enroscaba sobre la zapatilla.
Y luego Mickey me confirmó lo que yo ya andaba barruntando:
-Me he dejado a Fito encerrado en el dormitorio por accidente, no sabía que estaba allí -me dijo un día-. Lo he oído quejarse, y entonces me he dado cuenta. Y cuando he abierto la puerta, estaba tumbado... ENCIMA DE UN CALCETIN!
Y ahí yo ya no tuve dudas:
-Este Fito necesita una camita.
-Pero si ya tiene una, en su caseta...
-No, es que necesita otra; por eso roba los paños de cocina.
-¿Pero qué coñ* tienen que ver los paños de cocina con una camita nueva?
-Pues tienen que ver que tiene frío en el suelo y por eso los roba, para tumbarse encima. Y por eso se tumba sobre tu zapatilla, y ahora sobre el calcetín. El pobre está intentando hacerse él mismo una camita, con cualquier cosa!
-¿Y entonces por qué los rompe?
-No los rompe él, los rompe Wonka que se pone a jugar con ellos, una vez que los ve en el suelo.
-Hostias!
Entonces lo miramos tiernamente y murmuramos al unísono: "Qué lástimaaaa....!"
Casi teníamos las lagrimitas saltadas y todo, y él nos observaba intrigado, intuyendo que algo importante se estaba fraguando.
Para comprobar si mi teoría era cierta, y dado que por circunstancias varias hasta el sábado no podemos ir a comprarle una camita, le hemos puesto algo provisional: Un felpudito de IKEA. Ya sé que es muy cutre, pero queríamos ver si habíamos resuelto el misterio.
¿Qué ha pasado al final?
Esto:


Y ni un paño de cocina ha vuelto a aparecer en el suelo.
Pero desgraciadamente, no todo son ventajas: Como Wonka únicamente quiere dormir en el suelo porque cualquier manta/toalla/camita/felpudo le da mucho calor, ahora tiene que dormir solo durante el día, porque Fito ya no se tumba con él:

¿No se le parte el corazón a uno al recordar esto?

Y es que es verdad eso de que nunca llueve al gusto de todos.
Pero al menos, en nada Fito tendrá su camita para la casa como desde hace TANTO TIEMPO lleva pidiendo. Por fin le hemos entendido!
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16/1/08
Fito, líder del Frente Popular de Liberación Canina

El otro día la chica de la limpieza los dejó atados en la reja de la cocina mientras la limpiaba... A Fito con una cadena, a Wonka con una correa de piel.
Bueno, pues en diez minutos Wonka estaba en libertad!! (no es que me moleste, le molesta al jardinero, por ahora, porque encima ha echado algo al césped contra los gusanos, que les irrita las pezuñas a los perritos).
El liberador fue Fito, como siempre. Luego se estuvieron comiendo trozos de la correa, y Wonka vomitó... CUATRO VECES!
11/12/07
La bestia ataca de nuevo...
Castigados!

Joder! Los paños de la cocina pasen pero... MI COJIN FAVORITO???? Ese en el que me gusta(ba) apoyar la cabeza mientras me veo un dvd cuando estoy malita, DESTROZADO???? Coooño, éstos han decidido contribuir a la decoración navideña desparramando "confetti" por toda la casa!
Destripado, el pobre cojín... Tan mono que era, con sus espejitos y todo... Snifff!

Y ahora encima me lloriquean porque les castigo. Media hora se van a pasar ahí!
(Los hijos de kasjflaksdhfgdhg son tan monos que conmueven y todo, pero pienso ser inflexible)
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