16/4/09

A veces nuestro pasado nos llama...

...Y no podemos hacer nada por resistirnos.

El otro día el pasado llamó a Fito a grito pelao.

Fito vio, entonces, esas calles hostiles donde pasó su infancia, en las que se moría de hambre, sueño, frío y sed. En las que comer cada día era cuestión de pelearse con fieros gatos vagabundos y hurgar entre cubos de basura.

Y también vio una apetitosa ensalada caprese que Mickey se acababa de preparar. El muy ingenuo (Mickey) la había dejado en la mesa baja del salón y se había vuelto a la cocina a yo qué sé qué. Era como ésta, pero más grande y sin la aceitunita del centro:

Y entonces ocurrió.

El pasado y el presente de Fito colapsaron entre ellos, se formó un torbellino que giraba y giraba y cuando todo se calmó...

Se oyó un grito desgarrado por el más absoluto dolor (Mickey) una carrera de pies y patas (Mickey y Fito) y un trágico y FINGIDO aullido de despesperación (Fito), seguido de un contundente "FITO, ¡ESO NO SE HACE!! NONONOnoooooo!!!!!" (Mickey), seguido de otro aullido quejumbroso (Fito), seguido de unos ladridos delante mía (Wonka), seguido de un secarme a toda pastilla recién acabada de ducharme a ver qué ha pasado (yo).

El pasado y el presente de Fito se presentaron ante mí en una contundente e inconfundible imagen:

Cuyo detalle os presento aquí:

Fotos cortesía de un Mickey muy cabreado.

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