Mesplico:
Parte de antesdeayer y ayer Mickey estuvo de viaje fuera. Y nos quedamos en la casa estos dos y yo.
La última vez que Mickey se fue de viaje, a las seis de la tarde (cuando Mickey suele volver a casa) los perrines me miraban con cara rara que se parecía a esto: ?. A eso de las siete, y hasta las ocho y pico, se la pasaron husmeando toda la casa (incluido el vestidor y rincones varios) buscando a Mickey. A eso de las nueve se resignaron, resoplaron y se tumbaron fastidiados.
Esta vez (la de ayer y antesdeayer), parecían más resignados, supongo que también a causa del trajín del electricista y los jardineros y los fusibles (hubo un percance eléctrico por aquí debido a unos focos de jardín). Pero Fito me miraba... Uyuyuy... Se lo conté a mi madre por teléfono.
Antes de seguir, decir que Mickey y yo estamos más que de acuerdo conque mi madre prefiere mil veces a Fito que a Wonka y además se le nota mogollón. Pero es que ella cree que nosotros preferimos a Wonka, por el simple hecho de ser ecuánimes, respetando no obstante la jerarquía perruna (Wonka va primero porque es mayor, más viejo, y estaba aquí antes).
Lamamma: ¿Cómo están los perris?
Mal: Muy bien, aburridos...
Lamamma: ¿Y Fitín, cómo está?
Mal: Me mira con cara que si hablara, diría: "Japuta, devuélveme a Mickey!"
Lamamma: Claro, es que los animales son muy listos y saben muy bien quién les quiere...
Mal: Yo también quiero a Fito.
Lamamma: Pero quieres más a Wonka.
Mal: Eso no es cierto. Pero Fito prefiere a Mickey.
Lamamma: Porque nota que tú quieres más a Wonka.
Mal: No, porque prefiere a Mickey; yo no quiero más a Wonka, pero Wonka es más mimoso conmigo.
Lamamma: Porque Fito sabe que tú no lo quieres como a Wonka, y por eso es menos mimoso. Además los animales perciben más allá de las palabras (sutil manera de llamarme mentirosa).
Mal: Joder, que no! Que yo soy la que lo cuido cuando está malo y lo sabe, y la que lo abraza cuando se asusta y también lo sabe... Pero es que ÉL prefiere a Mickey... Los Pinscher son así (unos jodíos cuando quieren).
Lamamma: No pasa nada porque admitas que prefieres a Wonka, al fin y al cabo lo has criado desde chiquitito, y además es normal querer más a uno de ellos que al otro, eso es como con los hijos, que... -pausa incómoda al darse cuenta de lo que acaba de decir-, que..., ejemmm..., esto... -traga saliva y se oye desde este lado del teléfono-, NADA! no sigo que me lo vas a tomar a mal! No me eches cuenta!
Yo le podía haber replicado que por qué daba por hecho que yo había deducido que ella quería decir que quiere a mi hermano más que a mí, porque igual podría haber pensado que ella me quiere a mí más que a mi herm... No, nadie en sus cabales pensaría eso...
Se lo conté a Mickey y dijo: "¡OSTIAS!!!! Pobrecita!" (él también deduce desde hace tiempo que mi hermano es "El Preferido"), y me abrazó. Entonces le recordé que tengo ya trein-tay-cua-tro tacazos, que las mayores de treinta aparecen en las páginas porno de internet como "mujeres MAYORES sexys" y que no necesito que mi madre me quiera más que a nadie.
Y además, por mucho que los padres se esfuercen en aparentar que quieren a sus hijos por igual, los hijos sabemos perfectamente que no es así. Una tía de Mickey confiesa abiertamente su clara preferencia por uno de sus dos hijos (dice, literalmente, que ese hijo es "su debilidad"), y su abuela no se corta al decir que uno de sus dos hijos es claramente imbécil (eso, hasta delante mía). También sabemos que Mickey es el preferido de sus padres, desde siempre, y eso que su hermano es su gemelo idéntico. Y yo he conocido madres a las que alguno sus hijos (desde chicos) les cae francamente mal.
Pero yo, con Fito y Wonka... Es que no me decido, porque son el yin y el yang XDDD

Pd. ¿Pero por qué mis DOS padres han preferido siempre a mi hermano? ¿?¿?¿?¿? Un poco sí que jode, oyes.
3 comentarios:
Coño, no jodas que tenemos otro hermano.
Sí hombre, ¿no te acuerdas?
BorjaMari de Jesús, ese que mandaron estudiar a Kembrich y ahora trabaja para el Gates...
No me acuerdo de ese individuo.
Si yo soy el favorito de nuestra progenitora, te compadezco, porque no veas cómo me habla cuando está de leches. Destierra esos fantasmas de tu cabeza, querida friki de los perros, porque te garantizo que no es así, y no me hagas ir por ahí con una grabadora para demostrártelo con documentación.
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