Hoy hace mucho viento. Y lo peor es que hoy hace mucho viento desde hace tres días ya... Al principio se intenta sobrellevar con paciencia, pero ya, sólo se sobrevive a base de aspirinas o ibuprofeno.
Estamos HARTOS. Más que hartos, y yo especialmente, porque siempre me toca salir corriendo detrás de los almohadones y cojines de los sofás exteriores, que se empeñan en querer largarse a lo Mary Poppins.
Mientras aguardamos con resignación a que se vaya el temporal (porque gritarle a pleno pulmón que se vaya al carajo no sirve, amenazar con el puño tampoco, y suplicar tampoco) y como no me puedo concentrar (llevo en la cabeza el lamento de un ente que parece mitad niño quejica mitad espíritu maligno, el jodido viento), he bicheado por internet y he encontrado esto, de Joshua Allen Harris:
Una bonita manera de recordar que el aire no siempre es cansino y fastidioso.
¿A que parece que está vivo?
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