-Fito se va a la cocina, a su sultán-camita.
-Wonka baja a la entrada, presuntamente a asaltar macetas (a comerse la tierra, vaya).
-Silbo para llamarlo (a Wonka) para que no nos destroce las plantas.
-Wonka no hace ni puñetero caso (señal de que efectivamente, anda asaltando macetas).
-Fito levanta las orejas, sale de su camita y viene dando saltitos hacia mí.
-Le acaricio la cabecita y las orejitas.
-Wonka se asoma por la rampa (al fin!) y viene con nosotros.
-Le acaricio a él también.
Y ahora viene lo bueno.
-Fito empieza a GRUÑIR!!! (grrrrrrrrrrrrr... grrrrrrrrrrr.... grrrrrrrrrrrrrrr......)
-SE LE ERIZA EL LOMO COMO A UN GATO!!!!!! (grrrrrrrrrrrr.... grrrrrrrrrrrr..... grrrrrrrrrrrrrrr......)
-Se aparta y se mete debajo de la mesa, en el extremo opuesto a Wonka.
-Y ahora anda todo tieso, como si le hubiesen metido un palo por el culo, no obedece al comando "sit", no juega, no viene si le silbas, se mete en su cama mirando a la pared... Y cada vez que pasa Wonka cerca se le eriza el lomo y se aparta dando un rodeo.
Y yo me pregunto:

Estaba yo pensando que a lo mejor lo que le pasa es que ha visto los vídeos de la Petardett Johansson y le ha entrado el instinto asesino, igual que a mí...
2 comentarios:
Te dejamos un perro normal y lo estás rompiendo.
Más bien creo que el que lo está rompiendo es Wonka. Concretamente por detrás.
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