“-Sé que algo interesante sucede- se dijo-, siempre que como o bebo, así que veremos cuál es el efecto de esta botella. Ojalá me alargue de nuevo, porque en verdad, estoy aburriéndome de ser tan pequeña. Eso es lo que pasó, y por cierto mucho antes de lo que ella esperaba; no había bebido la mitad del frasco, cuando la cabeza le tropezó contra el techo, y tuvo que agacharse para evitar que el cuello se le quebrara. Soltó apresuradamente la botella, diciéndose: “Ya basta, y quiera Dios que no crezca más aún. Por de pronto, ya no puedo salir por la puerta. Hice mal en beber tanto.”
Alicia en el País de las Maravillas (Louis Carroll).
“Hice mal en beber tanto...” Eso mismo pensé yo la madrugada que volvimos de juerga (estaba Cri en casa) mientras devorábamos una pizza y contemplábamos a Wonka. En esto Cri murmuró con los ojos entrecerrados: “Oye, tú no ves a Wonka como si hubiese estirado?” A lo que yo respondí aliviada: “Uff, menos mal! Pensaba que veía visiones con la borrachera!”
El producto de mi borrachera: 5 kilitos --> 30 kilazos
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