Y como somos muy buenos y además nos estamos acostumbrando a tratarlo como a un peluche (y encima le tenemos mucha penita porque otra vez anda malucho con gatroenteritis) le hemos comprado unos chalequitos de lana y un chubasquero, AQUÍ.
Mientras tanto se las apaña con una camiseta mía muy vieja, y vuelve a parecerse a Oliver Twist:

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