
Hasta que se me antoja la de Fito, claro...
Hace muuucho tiempo le compramos una cama a Wonka, enorme y cómoda! Pero el señor le cogió pánico, él sabrá por qué, y no había manera de que entrase. Ni poniéndole un cerdo asado dentro se acercaba el tío. Babeaba, lloriqueaba, pero NO ENTRABA.
Hasta que vino Fito, con su camita a cuestas. Entonces le pedí a Mickey que metiese la de Wonka también en la caseta, a lo que objetó: "Pa qué? Si no se va a acercar..."
No-ni-ná, fue ver a Fito saltar a su camita y perderle el miedo a la suya de sopetón.
Así que lo de él es algo como: "Cuando las barbas de mi vecino vea remojar, querré las mías cortar." O dicho en cristiano: "Culito veo culito quiero."
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