Resulta que estamos echando posos de café en la tierra de las macetas, porque nos dijo nuestro amigo Álvaro que es un excelente abono.
Y resulta que éstos dos tienen la costumbre de meter los hocicos en los tiestos y comer tierra.
Y que el olor del café les encanta.
Creo que se están poniendo ciegos de café.
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