Creo que es la primera vez que vemos a Fito con esa alegría supina en el cuerpo. Está aprendiendo incluso a jugar!!! (coge la pelota delante de tus narices y sale escopetado para que lo persigas, hasta esconderse debajo de la mesa sin dejar de menear el rabo).
Y es que hay que ver la diferencia que hay entre un perrito que sólo ha recibido mimos toda su vida (Wonka) y otro cuyas primeras vivencias han sido de abandono en la calle...
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