Tras ellas nadaba un delfinito. El delfín se vino hacia mi (me recordaba a Wonka pero gris y con aletas) y estuvimos jugando un buen rato hasta que me dijo: "He de irme, anochece y a esta hora salen los tiburones..."
Se fue, y yo me quedé preocupada porque lo había entretenido demasiado y no quería que por mi culpa le pasara nada.Y por la mañana me preguntaba:
"¿Con tanto dinero que se gastan en inventar mil cosas y en viajar al espacio, por qué no han creado aún nada para poder pasar los sueños a mp4 y poder verlos en el I-Pod???"
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